Un blog que no es serio, y que no aporta absolutamente nada al desarrollo intelectual contemporáneo.

sábado, 3 de enero de 2015

¿Estamos evolucionando? Homo Erectus sacúdete en tu cripta


En términos generales podríamos definir la evolución como la superviviencia del más apto, esto quiere decir que entre dos sujetos de la misma especie, sobrevivirá aquel que tenga alguna característica que lo haga afrontar mejor alguna situación, así, la gacela más rápida se salva de ser comida por el depredador y la gacela más lenta muere de forma horrible comida por el leopardo, que para efectos de esta metáfora estaba persiguiendo una gacela para pegársela de cena, y si simplificamos el ejemplo, diremos que la velocidad es generada en una parte por la musculatura de la gacela, y si tomamos la musculatura (o la tendencia a ella) como un rasgo hereditario, las crías de la gacela veloz serán (o tendrán la potencialidad) de tener la misma musculatura, ergo de ser igual o más rápidas que la madre o padre gacela.

Nosotros como especie somos producto de la evolución (aunque les duela a algunos), hemos llegado a lo que somos gracias a las muertes de los máximos exponentes de la ineptitud y la mala suerte, y damos gracias a los cielos porque no alcanzaron a reproducirse.

Pero, en este instante ¿estamos evolucionando? Es verdad que los procesos evolutivos llevan millones y millones de años, pero aún así es posible ver si avance, y esos son los tantos ejemplos que Darwin expone en El Origen de las Especies. Y también lo que queda en evidencia en la crianza controlada, donde ciertos sujetos se eligen para ser cruzados con otros para así obtener lo mejor de cada uno. Pero ¿estamos evolucionando the real?

Podemos decir que lo que determina qué es apto  que no lo es, es el hábitat, no diré medio ambiente porque suena muy restrictivo, ya que la relación con otras especies de forma directa o indirecta, y de la misma forma con el medio son influyentes en lo que es apto y lo que no.

A modo de respuesta a eta pregunta, sólo puedo presentar algunas evidencias que me hacen dudar un poco sobre la capacidad evolutiva del ser humano, o dicho de una forma mejor, dudo sobre la capacidad de que el ser humano esté evolucionando de la forma más "apta" en tanto permanencia de los mejores especímenes para un hábitat determinado, ya que pareciera estamos caminando directamente por la tabla y hacia el círculo de tiburones en el trópico.

El hombre ha ido modificando si entorno física y culturalmente, hace ciudades, construye empresas, modifica el planeta, crea pueblos en los márgenes del mundo y hace pequeños oasis que representan la conquista humana en los páramos más aislados del globo. Gracias a esto podríamos decir que el entorno en tanto clima y alimentación no puede mermar mucho en la mortalidad de aquellos que no son aptos, ya que prácticamente hay acceso a todo en todas partes (ojo que no digo que todos tienen acceso, sino que el el acceso existe), por lo tanto el que alguien se alimente, se abrigue y se guarezca, no depende de una capacidad física adquirida, sino a cuestión de orden cultural, y en última instancia de índole económico, podré comer (cazar), y vivir "bien" si tengo el capital económico para hacerlo, da lo mismo si no tengo lanzas, ni musculatura para cazar un mamut, sólo bastará un súpermercado, una billetera los suficientemente abultada (o tarjetas en su defecto), y todo está solucionado, hemos engañado a Darwin una vez más.

La medicina es otra trampa para la pachamama, "gracias" a la medicina hemos podido alargar nuestras vidas de manera innecesaria en muchos años. Obviamente nosotros vivimos en un paradigma en donde la muerte se trata de ahuyentar lo más posible, tanto la propia como la de los demás, por lo cual cuando decimos que hay gente que vive inncesariamente nos referimos que hoy en día puede que la gente sobreviva aún cuando por efecto del medio se ha dictado sentencia de muerte en varias oportunidades. Esto obviamente es una variable que es así hace ya mucho tiempo, lo que trato de mostrar es la diferencia entre los animales que cuando se presenta una situación X mueren porque no eran lo suficientemente aptos, y los otros animales que sacan un bono y se atienden para sobrevivir.

Esto muestra (al igual que el primer ejemplo) que al final la sobrevivencia depende del acceso a: la salurd el alimento, vivienda, etc., al final de cuentas podríamos decir que el homo sapiens sapiens ha cambiado la definición de evolución y, podríamos decir que no sobrevive el más apto, sino que sobrevive el que tiene acceso: la supervivencia del que tiene más poder económico. El problema es que el poder económico sólo se puede entender en función de, por ejemplo, el más rico es más rico no por una cifra exacta, sino por su relación con el menos rico, por lo tanto cuando los menos ricos empiecen a perder la carrera evolutiva(si es que ya no empezaron/amos) sólo se levantará la vara apenas un poco, y así hasta que no quede nadie.

Estamos condenados a pelear con nuestras propias garras por sobrevivir, la evolución vintage era más justa, los cambios en el hábitat de las especies era azaroso, podía venir una helada asesina, podía venir una plaga de dimensiones bíblicas, y moría el que tenía que morir, y vivían los demás, y nadie se enteraba, en cambio ahora tenemos que pelear como salvajes el último bono para el doctor de turno, luchar por el puesto en la fila del súpermercado. 

*Entrada publicada originalmente en La Propuesta Indecente. Editada para esta publicación.




lunes, 6 de enero de 2014

¿Es necesario tener barba para ser un profeta?



El asunto de Antares de la Luz nos llegó a todos de diferentes maneras, algunos alzaron sus voces en señal de repudio y a otros les dio lo mismo, al final, independiente del lado que tome uno, sólo una cosa es lo suficientemente clara, el compadre tenía una barba que cualquier groupie de ZZ Top desearía tener, en vez de tener esa penosa pelusilla que pareciera estuviera en sequía.

¿La barba hace al hombre o el hombre hace la barba? Desde el inicio de los tiempos que los atavíos del cuerpo se han estado usando para dejar cosas en claro, desde el aro con motivos mapuches comprado en la feria artesanal del pueblito de turno, hasta los anillos del cuello de las mujeres padaung, todos sirven para comunicar algo. ¿Qué querrá comunicar una barba tupida, frondosa e hirsuta? Madurez, la madurez del niño, su llegada al estadio en donde puede ser llamado hombre y entregarse a las tareas que le corresponden al hombre. En la mujer este paso está mucho más marcado que en el hombre, el primer manchón bermellón que dice que el cuerpo está preparado para la reproducción, ahora soy mujer y puedo concebir una cría que me transforma automáticamente en madre. Sin embargo en el hombre el paso a la madurez es menos drástico, los cambios fisiológicos se sostienen en el tiempo, tanto así que el ojo social no lo identifica tan claramente como en el caso de la mujer, puede ser por esto que en algunas tribus existan rituales en donde el joven tiene que pasar una prueba la cual lo convierte automáticamente en hombre, el hombre cazador, el hombre proveedor, el hombre hombre.

No es extraño entonces que algunos personajes cultiven sus barbas: los magos, los sabios, los profetas, los filósofos, los faquires, y sobre todo los dioses. No es extraño que dioses de diferentes religiones carguen caudalosas barbas, desde Gandalf el gris hasta Zeus, y también pasando por el viejito pascuero y el dios cristiano, el cual si bien no está personificado con forma humana, muchas veces se le da una corporeidad cargada de vello facial. Algo debe tener la barba que nos hace confiar en la sabiduría que poseen sus cabellos, quizás reminiscencias de un pasado sansonesco.

La barba indica en primera instancia tiempo, seas hombre o mujer se necesita tiempo para construir una barba que merezca llamarse como tal, las grandes barbas de la historia no se construyen de un día para otro, son necesarias décadas de cultivo y cuidados para poder cargarla, es por esto que el llevar una barba real (porque otra cosa es usar una de vello púbico a lo McGhehey) conlleva una necesaria y larga estadía en este mundo tan cruel y maravilloso a la vez (a menos que viajes al espacio y esas cosas, pero ese es otro tema).  Es por esto que a medida que más larga sea tu barba, más tiempo has tenido para poder escrutar el mundo que te rodea, has tenido más oportunidades de enfrentarte a las desdichas del ser humano, has conocido más gente, has leído más libros, has estado en más lugares, has cometido más errores, has enfrentado a la muertes en más oportunidades, y aún así estás en el presente con una barba que sirve de anillos de tronco para poder ver qué tan alto has crecido.

No es extraño entonces pensar el por qué hay que tener barba para ser un profeta como lo intentó el vilipendiado Antares, no es la idea de esta entrada empezar a hacer preguntas como qué fue primero si la barba o el profeta, ¿la barba hace al profeta o el profeta hace la barba? ¿Puede haber un profeta sin barba? ¿Qué otro tipo de vello da los poderes de la profecía? Ese no es el tema que nos concierne, sino aquella duda sobre la necesidad de la barba para poder pastorear las ovejas y formar una pequeña secta al más estilo Antares de la Luz. Si se acepta la hipótesis sobre la semiótica de la barba, entonces no es para nada extraño que la gente lo siguiera. La barba representa todo aquello que no se tiene, la barba representa la sabiduría del tiempo, pero también representa la masculinidad, la masculinidad de un padre y todo lo que esto significa, el patriarcado que aconseja, que sabe lo que es mejor para sus hijos, representa los premios a los que optamos cuando obedecemos las órdenes, la sabiduría de la magia que no entiendes pero te sobrecoge y aquel ser omnipotente que te mira desde el cielo, ¿cómo no seguir a aquello que representa todo lo que nos han inculcado? Pareciera que lo único que se necesita para obtener una secta al más puro estilo Joe Carrol es forjar una buena barba, una que haga que hasta las cosas más descabelladas puedan tener un poco de sentido, al final la barba hasta tiene un efecto hipnótico.

Hay pocas cosas más ciertas que el conocimiento popular, es por esto que nunca hay que dejar de ponerle atención a los dichos, están llenos de sabiduría, dime qué clase de barba tienes y te diré donde ir a profetizar.


*Esta entrada fue publicada originalmente en La Propuesta Indecente, se ha editado para esta edición.

viernes, 27 de diciembre de 2013

¿Qué celebrar este fin de año?




Todos los fines de años son iguales, en la tele dan reportaje tras reportaje de dónde comprar, cómo comprar, qué comprar y un millón de métodos y fórmulas para tener unas buenas fiestas de fin de año con tal o cual presupuesto; nutricionistas diciendo cuántas calorías tiene el pan de pascua, la cola de mono, el pavo, y las medidas perfectas de su consumo para mantener la línea, y en su defecto, cómo bajar lo consumido en las cenas y los ágapes que se dan en las diferentes circunstancias, que la pega, que la fiesta de los niños, que la familia de los abuelos, la familia de los otros abuelos, el asado con los amigos, etc., etc.; después sale la SEREMI de Salud -por primera vez en todo el año- clausurando y confiscando juguetes en las ferias de Santiago (aquellas que no quedan en los malls) frente a una rueda de prensa que se cocina a temperatura media dentro de trajes y corbatas, para hacer notar que de verdad están preocupados de la salud de los chilenos y que por favor compren en otros lugares, en los lugares que financian las campañas, y más allá el presidente de la república entrega regalos con pinzas a los hijos a cambio de puntos en las encuestas y la primera dama pide al nonato niño Jesús que no se mande algún chascarro este año; los matinales hacen reportajes sobre los precios, las rebajas, y el juguete de moda al cual nunca le achuntan y muestran el del año anterior, y el reportero interperente que frente a las cámaras y en vivo obliga al dueño de la pequeña tienda que le dé un descuento a los televidentes, justa retribución por el espacio publicitario que fue entregado tan generosamente; en los diarios repiten lo mismo que en las noticias y agregan un pequeño artículo en donde hacen el vilipendiado concurso del mejor pan de pascua de la ciudad, y vemos en la foto a los mismos vejetes de siempre con el mostacho cargado de fruta endulzada y las papadas llenas de bultos de harina y escencia de vainilla, rollizos jurados pretendiendo para la foto degustar con 3 estrellas Michelin y elegir ganador al pan de pascua que, curiosamente, tiene su publicidad dos páginas más adelante; en otro sentido, los canales empiezan a hacer los famosos recuentos de lo mejor del año, los mejores chascarros, las mejores novelas, los mejores programas, los mejores animadores, los mejores comerciales, las mejores modelos, los mejores videos de humor del viejito pascuero, los mejores goles, los mejores mejores entre tanta burrada, lo cual al final es una linda autopropaganda y una autolamida de trasero publicitario para elegir lo mejor de ellos mismos y decirle a la gente que los sigan viendo el próximo año; no falta el mensaje del cura de capilla pituca diciendo que lo más importante de la navidad es el nacimiento de Jesús, mientras sus feligreses se pasean en el mall más exclusivo para comprarle un regalo para entregárselo después de la misa de gallo; en el noticiario de turno sale el ministro del trabajo mostrando su vocación de servicio público al decir qué días se pueden trabajar y los que son feriados irrenunciables, y que poco menos él se va a pasear por La Unión para ver si en el supermercado se cumple la normativa vigente; en la calle la gente gorgotea por las esquinas comprando en el celo navideño para después decir frente a los demás que lo que importa es el cariño y deseando por dentro que todos los regalos invertidos digan te quiero lo suficientemente fuerte para quedar como la dinastía; en fin, podría seguir y seguir pero no es esa la idea.

Mucho se habla en estas fechas sobre el real sentido de las fiestas de fin de año, muchos repudian la navidad por su significado religioso, otro realzan su significado religioso y repudian el consumismo salvaje y aún así hacen regalos, y es que al final, como se dijo por ahí, esto de la navidad parece ser un contrato social no opcional al cual todos debemos rendir algún tipo de pleitesía, el tema parece subyacer en la justificación de la misma, si es religiosa, si es consumista, si es pragmática, o si es pura conveniencia, para que al final, podamos dormir tranquilos la noche buena, ¿es necesario ser amargado y no hacer absolutamente nada? Creo haber resuelto este enigma social, y a continuación les entrego mi propuesta.

De partida hay que empezar a separar las cosas, una cosa es la navidad propiamente tal, el nacimiento y la fiesta religiosa, y otra cosa es al año nuevo, el cual no tiene ninguna relación directa con la navidad, salvo su unión en las tarjetas envueltas en clichés que rezan interminablemente "Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo", y es que esto se debe a una circunstancia de fecha (independiente de que la navidad sea el 25 de diciembre por las fiestas paganas del Solsticio de Inverno occidental), ya que podría haber sido en cualquier fecha, sin perder en consideración de que en otras culturas el año nuevo se celebra en base a otros calendarios, como es el caso de China y de El Tíbet, quienes se salen del marco occidental del año nuevo navideño. Cabe recalcar que hay un sinnúmero de etnias que celebran sus años nuevos en otras fechas y que al final este pareciera tener sólo una similitud, la cual nos dice que el año nuevo es una nueva oportunidad de empezar, cambiar los muebles de lugar, querer que las cosas cambien, dar vuelta la página y estar feliz por estar un año más juntos a aquellos que queremos. La fiesta de año nuevo, creo yo, sería mucho mejor vista si no coincidiera con la navidad, porque igual es un poco freak darse el abrazo junto a una rama de pino plástica, símbolo de la perenne capacidad del plástico de superar al tiempo y a nosotros mismos. 

Creo en lo personal que hay que tomarse este cuento con un poco de liviandad sanguínea, uno puede despotricar todo lo que quiera, pero hay cosas que es necesario celebrarlas, y tal como se hizo en el concilio maldito, nosotros podemos quitarle lo sagrado a este asunto y disfrutar lo profano por lo que puede significar para nosotros, disfrutar la compañía y entregar un regalo no porque unos compadres viajaron para hacerlo, sino en señal de agradecimiento por estar juntos este año tan tornasol, demos vuelta la página del año viejo juntos y con un abrazo hagámosle frente al nuevo, a mi me gusta el año nuevo, es como cambiar los muebles de lugar y sacar la ropa de verano de las maletas, comprar un poco de naftalina para que las polillas no se coman los abrigos. Es como terminar un libro y mirar la biblioteca para elegir con cual empezar, te regalo mi compañía y mis malos consejos, da lo mismo el árbol de navidad, da lo mismo el pan de pascua, cambiemos el sentido del asunto y celebremos lo que queramos, no voy a perder tiempo pensando las argumentaciones para justificar por qué no celebrar la navidad, le voy a cambiar el significado y ustedes hagan lo que quieran.

Feliz Comienzo Nuevo.-

jueves, 5 de diciembre de 2013

¿La ignorancia es la felicidad?



Por lo general cuando escuchamos esta frase se refiere al contexto emocional, el cual indica que las personas que tienen una capacidad intelectual inferior capean los problemas emocionales de mejor manera, ya que el análisis que se hace de las situaciones es menos pulcro y más breve, por lo cual los problemas se desvanecen con mayor facilidad.

No es mi trabajo empezar aquí a defender posiciones pre-existentes, sin embargo me sirvo de la prédica anterior para dejar en claro el punto de esta entrada.

Para empezar vamos a delimitar un poco el (multi)-vocablo ignorancia, el cual nos puede llevar a ciertas confusiones, así, independiente de las definiciones que pueda tener cada uno, trataremos de hablar todos el mismo idioma, así pueden entender mejor a lo que me refiero. El problema de la inteligencia siempre ha sido complejo, se puede confundir con rendimiento escolar, con memorización, con la capacidad de resolver problemas (a varios les gusta hacer gárgaras con esta definición), entre otras, aquí simplemente me referiré a la ignorancia en dos sentidos, en el sentido del desconocimiento de algo, y en el sentido de la observación social y la toma de decisiones que uno pueda hacer basado en esta observación; la primera es bastante simple, se refiere a no saber algo por no tener la información, algo parecido a "ojos que no ven, corazón que no siente", no saber que no se puede hacer tal o cual cosa en tal contexto, no saber qué hacer etc., y en segundo lugar se refiere a la capacidad de las personas de poder tener plena conciencia de su hábitat y poder tener en cuenta factores externos a la hora de actuar, esta ignorancia se puede superar de distintas maneras y de distintos enfoques, uno puede ser la educación, pero otro puede ser el conocimiento y la observación detallada, pero más que todo y sin ser excluyente, diremos que hay que tener las ganas de entender, teniendo las ganas lo demás es sólo cuestión de tiempo.

La ignorancia es la felicidad, ¿felicidad para quién? La ignorancia es la felicidad para aquel que ignora, ¿eso quiere decir que para ser feliz tengo que ser ignorante? En efecto. En términos prácticos si nos atenemos a la definición popular de este dicho, si un problema emocional va a tener menos duración por mi ignorancia (lo que conlleva el no sobre-pensar tanto las cosas), obviamente es mejor ser ignorante que ser un genio de la psicología, tremendo farullo tener que hacer un análisis psicológico de los problemas, el algo que justamente le desearía a mis peores enemigos, ese insomnio, esa preocupación latente, esa incertidumbre, perfecto.

Pero parece raro, ¿acaso no es mejor estar "educado"? El común de la gente diría que si, pero pareciera que nos quieren hacer creer lo contrario. ¿Quién se beneficia realmente de esta ignorancia? ¿es realmente bueno que la persona no sobre-piense los problemas? Obviamente estamos hiperboleando un poco las cosas para que los ejemplos sean ilustrativos, pero es verdad que a veces uno sobre-piensa las cosas, pero es necesario hacer una salvedad, una vez que los no-ignorantes solucionan su problema las posibilidades de que surja un nuevo problema tienden a cero, y la cantidad de problemas son inferiores, y podemos decir que sus contrarios si bien tienen un periodo más corto de trabajo en la solución, sus problemas son mucho más numerosos*.

Sin embargo estamos mal, la ignorancia no es la felicidad en ningún sentido. Yo siempre he pensado que los dichos populares son dignos de análisis, pero hay algunos que ya están medios anacrónicos, este es uno de ellos junto con "quien te quiere te aporrea", dicho que valida el maltrato entre personas que se tienen afecto. Sin embargo puede que el dicho tenga razón, sin embargo habría que cambiarle el contexto (quizás su real contexto), la ignorancia es la felicidad pero no para la persona, sino para quienes se puedan aprovechar de la ignorancia ajena, así la ignorancia del compadre que compra un auto que está malo por dentro y se lo venden como nuevo es para el vendedor, caveat emptor.

¿La ignorancia es la felicidad? Parece que si, sobre todo en periodo de elecciones, la ignorancia al votar en desconocimiento de las reales intenciones de los candidatos nos deja la conciencia tranquila, porque pareciera que estamos haciendo bien, sin embargo nos están metiendo el medio chirimoyo.

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* La idea de esta entrada no es hacer un análisis estadístico de la duración y/o cantidad de problemas que puedan existir en tales o cuales personas, sólo hacer un comentario sobre algo que parece común en la vida de cada uno, puede que los datos no coincidan con lo que se plantea acá, mas eso no es lo importante, sino el origen del dicho y sus pros y contras.