Un blog que no es serio, y que no aporta absolutamente nada al desarrollo intelectual contemporáneo.

domingo, 12 de julio de 2015

El Robot de CasaIdeas: Un camino hacia la frustración y el odio infinito contra el maldito sujeto que lo diseñó

AVISO: Este artículo está lleno de odio. Y si quieren saltarse el texto gigante, el timelaps del armado está al final.





Hace poco me cambié de casa. El tema del cambio de casa es divertido porque te obliga a comprar cosas de casa, lo cual significó en algún momento ir a CasaIdeas, un lugar bastante mágico donde hay varias cosas interesantes (aunque con varias personas coincidimos que antes era más mágico). En este paseo me encontré con algo que me llamó poderosamente la atención: un Robot! Un maldito robot que tenía que armar yo, sólo yo, venía con herramientas y todo, perfecto para sentirse científico loco, o Tony Stark armando el Mark 1, o básicamente cualquier villano estándar, pasando por El Laboratorio de Dexter y los Power Rangers.


Venía en su cajita café, me decía cuántas piezas traía, y venía con herramientas incluidas, ¿cuándo un producto viene con algo incluido si estos compadres sólo quieren el mother fucking money? Parecía que todo era perfecto, y era para niños mayores de 8 años y yo tengo 25, ¿qué tan difícil podía ser? Nunca antes había sido tan ingenuo. 
Abrí la caja y dentro encontré todo bien empaquetado, 5 bolsitas cerradas que dentro guardaban, lo que supuse, sería mi entretención por las próximas horas, abrí las bolsas una por una y fui supervisando cautelosamente que vinieran todas las piezas que debían venir y que salían indicadas en cantidad en la hoja de instrucciones, las conté una por una y estaban todas, eso fue maravilloso, temblaba ante la posibilidad de que no estuvieran todas las piezas y tener que volver y cambiarlo y posponer, lo que se supone, sería una tarde armando un magnífico robot mecano. Luego pasé a la bolsa de tornillos y las tuercas; tornillos de 4 longitudes diferentes y muchas tuercas del mismo hilo, en ese momento salió mi ingenuidad (pensé en un momento) y preferí no contarlos, porque, tal como en algunos juegos de cartas o en elementos similares, envían un par más just in case, confiando que ese sería el caso, procedí a ordenar las piezas y me dispuse a construir con mis manos de trabajador mi robot mecano, el cual tendría que hacerme compañía en las noches de trabajo aquí junto al notebook, defendiéndome de amenazas extraterrestres y similares.

Armé y armé, tuerca por tuerca, tornillo por tornillo, seguí las instrucciones paso por paso, mi robot empezó a tomar forma y yo era cada vez más feliz, pero llegó un momento en que no pude continuar, me faltaban tornillos ¡El Horror! Sentí desesperación, un hilo de sudor helado corría por mi espina, veía los rostros deformes y la vista de la ventana era en blanco y negro, empecé a sentir una especie de mareo y tuve que mirar desde la distancia que mi pequeño robot, mi Pinocho, estaba incompleto, deforme, como un adefesio pidiendo la muerte, fue una pésima forma de terminar el día.

En ese momento maldije a CasaIdeas y todo lo que ellos significaban, maldije los platos de madera, los lápices con resorte, el olor a incienso, todo, lo que es todo, habían muerto para mi.
Por un par de días el robot manco reposaba en mi mueble en espera a que me dignara a ir a CasaIdeas y cambiarlo por otro que tuviera todas las piezas, hasta que llegó el día, tomé la caja, las bolsas, las instrucciones, todo, y tal como las conté cuando las saqué, fui contando para que no faltara nada, y cuando llegó el momento conté también los tornillos y las tuercas, para ver cuántas faltaban y tener esa información disponible para la gente del local, ¿mi sorpresa? Estaban todas las tuercas y tornillos que deberían haber venido.
En ese momento hice La Gran Descartes y desconfié de mis sentidos y de mi habilidad de contar ¿podría ser? La confusión era masiva, decidí conseguir más tornillos y más tuercas, esto no se podía quedar así, no podía ser que a mis 25 años no pudiera seguir unas instrucciones, decidí ir a cambiar el robot por uno nuevo por miedo a que hubiera algo mal con él, todo fue mal desde ahí.

Llovía, no, no llovía, había un maldito diluvio universal afuera, hasta pensé que en algún momento pasaría el Arca de Utnapishtim por afuera, y fue así como sin ningún tipo de miedo partí al mall para cambiar a mi robot manco. Mas grande fue mi sorpresa cuando sólo faltaban un par de pasos para llegar a la caja, recuerdo que en mi velador estaba la boleta junto al ticket de cambio, fue una sensación de desnudez incomparable, no quedó más que ir a casa de nuevo a buscar la boleta y volver con el rabo entre las piernas, y mientras tanto llovía, el cielo se abría y escupía agua sin mirar a quién, era sin duda el clima perfecto para que todo esto pasara, mi destino estaba marcado desde ese momento, y debería haber aprendido a leer las señales.
Una vez volví, el cambio fue rápido, indoloro, sin mayores preguntas, profesional.

Al llegar a la casa supe que era el momento, y créanlo o no, ahora recién empieza mi relato sobre cómo armé el robot, relato al que llamo: "El Robot de CasaIdeas: Un camino hacia la frustración y el odio infinito contra el maldito sujeto que lo diseñó" AKA "Sobre cómo desarrollé mi gastritis nerviosa: Práctica guía para evitar malos ratos no comprando robots en CasaIdeas".

Cuando elegí el nuevo producto me fijé que fuera una caja que no haya sido manipulada por otro ser humano salvo la fauna nativa que trabaja en cautiverio en el lugar, y al llegar a la casa procedí con el mayor de los cuidados: instalé la cámara para poder hacer el timelapse que podrán ver más abajo, me puse pijama, vacié la mesa de centro para trabajar mejor y me dispuse a mi labor, labor para la cual en algún momento sentí que había nacido, mientras, afuera seguía lloviendo.

Procedí igual que la primera vez, abrí las bolsas para contar las piezas, y sentí algo que no sentí la primera vez, todas las piezas metálicas estaban cubiertas por una especie de aceite que imagino estaba ahí para evitar algún tipo de daño sobre ellas, y a mi que no me gusta la sensación aceitosa, es fue verdaderamente un golpe bajo. Pero como soy un espartano continué.


Primero hablaré de las instrucciones. Estoy 100% seguro que faltó una hoja. Armar el complejo robot sólo se explicaba en 8 pasos, pero no explicaban orden de ensamblaje ni especificaban en todos los pasos los tipos de tornillos que iban en cada parte, desconozco si estaban faltos de papel o simplemente existe odio en el corazón del monstruo que hizo las instrucciones, en el video verán claramente que lo armo con relativa facilidad, pero es porque ya había armado uno, y sin embargo con toda la experiencia que adquirí, me costó un montón poder ensamblarlo, y lo peor de todo es que en el paso 7 están todas las partes separadas, y en el paso 8 sale el robot armado, me recuerda a esos tutoriales de dibujo que el último paso es agregar detalles los cuales resultan ser el 90% del trabajo. 
Sinceramente, si van a dar esa clase de ayuda mejor no den nada, yo me esperaba un trillón de pasos a seguir, ¡estamos hablando de un robot por las barbas de Neptuno! No de una repisa.


En segundo lugar hablaré de tornillos y tuercas. Al parecer están hechos como todos los tornillos tradicionales, con una base de acero con alguna aleación de zinc, cromo o molibdeno, pero estos tornillos tienen un ingrediente más, el cual es muy raro y sólo identifiqué cuando iba por la mitad del armado. Aunque no se vea claramente en la cámara, algunos tornillos estaban recubiertos por una gruesa capa de odio y mala voluntad, porque estaban tan mal hechas las weás que simplemente no se podían atornillar a las tuercas, me imagino al Shinobi que los fabricó gozando porque dentro, muy dentro suyo sabía que en algún lugar del mundo iba a existir un ser humano sufriendo (y digo sufriendo porque ello significó alrededor de 30 minutos tratando de poner UNA maldita pieza) por no poder atornillar la pieza 2205 a la 6626 porque el puto tornillo tenía mal hecho el hilo. Sufrí, sufrí cantidad cuando los putos tornillos no hacían giro en la tuerca, mi vida pasó por delante y pequé al pensar en rendirme, estuve en las profundidades y resurgí como el Caballero de la Noche al recordar que no tenía que usar necesariamente las herramientas que venían con el modelo, así que fui a buscar un caimán y técnicamente a punta de músculo les hice el hilo a la fuerza a las partes.
Y mientras procedía con la fuerza bruta, y al mirar atrás y recordar el odio que sentía cuando no podía ensamblar las piezas, no podía dejar de preguntarme ¿este es un juego para niños? me hubieran dado este juguete teniendo 9 años, probablemente hubiera cometido suicidio o hecho La Gran Elephant y matar a todos en la escuela.


No es que tenga todo malo el robot, salvo los tornillos, los demás elementos son de sorprendente buena calidad, las piezas de plástico no tienen barbas por cortes como tampoco las tienen las partes de metal, que tienen buenos acabados y firmeza. Ambas herramientas que trae el pack serían suficientes si los tornillos fueran de mejor calidad, pero ambas se comportan ad-hoc a la tarea que tienen que cumplir, y lo mejor es la sensación de triunfo que tienes cuando lo terminas, porque esto es una lucha, es una lucha a muerte contra la frustración, en la cual sólo puede haber un ganador, y depende de cómo te enfrentes al robot de la perdición va a ser la definición de este episodio, siempre y cuando te quiera enfrentar a él, lo cual no recomiendo.


Análisis final:

La caja dice claramente que es para mayores de 8 años, y en algunas partes de las instrucciones dice niñoideas, sin embargo (y fuera de toda broma) no creo que este juego deba ser entregado a niños con menos de 15 años. Yo tengo 25 años y fue verdaderamente difícil para mi enfrentarme al robot, no porque me costara armarlo ni porque las piezas son de difícil manejo, sino porque claramente al robot le faltan partes y unas mejores instrucciones (o simplemente soy pésimo en esto y en verdad yo soy el que está fallado, es una posibilidad igual).
El nivel de frustración al que me enfrenté mientras lo construía fue proporciones dantescas, esto porque al juguete efectivamente le faltan y sobran piezas, aún cuando me conseguí más tornillos y aunque el juguete venía con todas las piezas que dice traer, los tornillos pequeños no fueron suficientes para hacer todo lo que intenté descifrar desde las instrucciones, y le sobran dos piezas de metal que aunque busqué no van en ninguna parte, y aunque fueran, ya no quedan tornillos para adherirlas.

¿Me sentí bien cuando lo terminé? Extremandamente bien, en algún momento el asunto fue así como un desafío personal, y al final casi me sentía como Pigmalión, queriendo que empezara a caminar y tuviera vida.

Cabe recalcar al final que me demoré aproximadamente 3 horas en terminarlo, parece poco tiempo en el video, pero bueno, esa es la magia del timelaps.

Si les gusta sufrir, por 5 luquitas pueden darse una fuerte dosis de frustración y amargura, pero no digan que no se los advertí.



viernes, 20 de marzo de 2015

Hipocondría Positiva (Enfermedades que te hacen ser cool)



Hace un tiempo ya me he dado cuenta que algo extraño y misterioso ha empezado a pasar. No sé si es la nueva juventud, alguna clase de moda extraña, pero es un fenómeno bastante extraño de hecho, y para hacerlo mucho más raro es algo que sucede mucho en redes sociales (para variar).

Me refiero a la aparición de ciertas enfermedades, síndromes y similares que son sufridos por mucha gente (o mejor dicho que la gente dice que los sufre, pero que en realidad no es así), y por alguna extraña razón esta gente cree que padecerlos es algo que pueda que los demás: a) se sientan atraídos a ellos b) sientan más atención hacia ellos y c) piensen que son más cool y lolein. De verdad no sé qué pasa con esta gente.

Pero ¿A qué enfermedades me refiero? Son varias, pero las que más he visto son: insomnio, bipolaridad, trastorno obsesivo compulsivo, esquizofrenia, colon irritable, narcolepsia, megalomanía, tumores cerebrales, entre otras.

¿Qué es lo que hace que la gente se sienta orgullosa (por decirlo de alguna forma) de tener estos males, de tal forma que (sin tenerlos) se jacte de aquello? Respuesta: Likes!

 Para nadie es un secreto que las redes sociales son un caldo de cultivo de gente que busca una u otra forma de aprobación, y si mezclamos eso con el fenómeno de la rareza, nos daremos cuenta que los fenómenos que se ven día a día tienen una completa explicación. Pero para que no se queden colgados, explicaré brevemente lo que llamo el fenómeno de la rareza. En facebook principalmente hay 3 cosas que se publican, cosas de las que todo el mundo habla y hablar de ellas te hace ser cool, por ejemplo Game Of  Thrones. Cosas que se están discutiendo y tienes que poner si estás a favor o en contra porque obviamente a todos los importa tu opinión (mentira), por ejemplo el aborto. Y por último mi favorita cosas extrañas, rebuscadas, underground, algo tan desconocido que, como quieres ser especial y destacar entre todos, tienes que ponerlo para que todos sepan que tienes gustos que escapan del populacho, tus gustos son tan específicos que eres casi el epítome de los snob, un animal de preferencias que nadie más tiene, eres único e inigualable, un ser en extinción.

Sin embargo hay un fenómeno muy curioso, y es que en la búsqueda de cuestiones ocultas, algún grupo de música desconocido, alguna película independiente de bajo presupuesto, un libro que fue traducido desde el croata al español por un profesor que está enclaustrado en una isla de la polinesia y que se ha demorado 10 años en traducir el ejemplar, y sólo los cazadores del arca perdida tienen acceso al libro, y es que algunos siguen buscando formas de ser más llamativos. En un universo limitado de personas, hay que buscar la forma de destacar de entre todos, hay que encontrar modos para quedar en le memoria del público, se debe descubrir algún método para romper la barrera de la memoria a corto plazo y pasar a habitar en la memoria a largo plazo, y ahí vivir para siempre, ser recordado, quedar en la posteridad donde el olvido no existe. Y donde hay nicho hay ingenio, y cuando no hay ingenio hay salvajismo, y donde hay salvajismo están las redes sociales. Oh redes sociales fuente de inspiración y análisis, caldo de cultivo de pensamiento popular ¿Qué haríamos sin ti? Es verdad que es bueno leer una novela rusa para llorar un poco, los zapateos de Niétochka Nezvánova son un buen acompañante, pero en facebook a veces hay unos dramones, upa papá, dignos de cualquier teleserie de la tarde, no me sorprendería en lo absoluto que me dijeran que La Chúcara está basada en el twitter de algún hijo de latifundista céntrico.




Es así como los genios descubrieron la forma de romper la barrera que rompe el deseo y pasar a ser recuerdo: la hipocondría positiva. Ya habíamos dicho algo al principio de la entrada, sin embargo el tema es un poco más complejo, ya que tiene a lo menos 2 fuentes de inspiración, la tradición fílmico-literaria y la mimética. La más fome de estas dos es la mimética, que se refiere más que nada a darse cuenta que gente que ha sufrido algún tipo de problema médico real siempre recibe más atención de parte del público, algún tipo de lástima generalizada que nos hace simpatizar con aquel que está en dificultades, los mensajes tipo #fuerzaperico, o, #todossomosperico se multiplican sin miedo sin llegar a ser trending topic, eso sumado a una foto en el hospital, damn, pasa a significar millones de mensajes de apoyo, trillones de Me Gusta y se han dado casos incluso en que se han hecho cadenas de oración, negocio redondo. No es de extrañarse entonces que si alguien de verdad tiene un accidente, por ejemplo, nosotros nos demos cuenta de toda la atención que reciben, ¡dioses!, cualquier querría tener tantos seres humanos pendientes de uno.
Y en segundo lugar se encuentra la tradición fílmico-literaria. Esta es la peor de todas, ya que la tenemos metida hasta la médula, y es que los escritores y directores son unos hijos de puta, ponen a actrices y actores salidos del taller de Miguel Ángel a hacer papeles que están llenos de defectos, cualquiera se enamoraría de Jennifer Lawrence si en una película hiciera un papel de una comadre que tiene trastorno bipolar o insomnio crónico, y lo otro es que los guiones vienen predeterminados y siempre todos los síntomas parecen endemoniadamente agradables, “Oh, cada vez que comamos te lavarás las manos 14 veces, te amo con locura”, la verdad dudo que sea así de fácil como se muestra en las películas y libros. No es un secreto que en la literatura hay algunas actitudes que no son del todo agradables (y no es que haya una actitud agradable por excelencia, pero movámonos dentro de la campana de Gauss), y que los autores las vuelven atractivas, y es que en 700 hojas, o en dos horas de filme cualquiera aguanta, es muy distinto a la vida real. Estoy seguro que muchas se enamorado del Dr House, aún sabiendo sus más recónditos secretos (placer culpable del narrador omnisciente), pero la verdad es que el compadre no era un buen prospecto de pareja, cualquiera lo aguanta 8 temporadas, pero en la vida real otra cosa es con guitarra, ni Cuddy pudo. O que a algunos (me incluyo) les atraía inmensamente la dulzura de Emma Pillsbury (Glee) y sus problemas con el trastorno obsesivo compulsivo, pero es fantasía, la gente que sufre de esto, y lo que lidian con esto día a día, de verdad merecen un premio, no es algo agradable y muchas veces la medicación no es agradable tampoco. Lamentablemente para vender (motherfucking Money) hay que empezar a hacer leña con temas de este tipo, Oliveria era un campeón, que no tenía miedo a probar la bisexualidad, rayando en la megalomanía, siendo inteligente como nadie, pero era un cabronazo, y aún así (partiendo por la Maga) todas las lectoras babeando, a ver cuántas en la vida real aguantan que sus parejas anden jugando por la vida y después los reciben con el mismo amor, las mismas paredes, no digo que no haya una, un par, pero obviamente no es el común.

¿Por qué la gente hace esto? Esa es mi pregunta, y bien ya está contestada arriba, lo pregunto de nuevo de forma retórica para que paren de hacerlo, de verdad, sé que creen que van a sonar ultra interesantes si lo hacen, pero tener una de estas enfermedades no es agradable para aquel que de verdad la tienen. ¿Crees que porque hoy no puedes dormir tienes insomnio? Si tuvieras insomnio ni siquiera estarías pensando en ponerlo en las redes sociales para juntar likes ¿Crees que porque cambiaste de opinión sobre ir o no la fiesta eres bipolar? Ojalá no pases por una etapa de euforia cuando estés cambiando de opinión sobre qué ropa usar ¿Crees que porque tienes tu escritorio ordenado tienes trastorno obsesivo compulsivo? Quizás mientras ordenas tus libros por color por única vez en la vida sufras un ataque de pánico porque no recuerdas si dejaste o no cerrada la llave de paso del gas 15 veces y tengas que volver a tu hogar para hacerlo de nuevo hasta que estés seguro ¿Me dices que te duele la cabeza seguido? Quizás tienes un tumor cerebral, claro, es mucho más probable que tengas una baja de azúcar y agua ¿Así que te gusta hacer el ridículo frente a tus amigos? Claro, es el síntoma número uno de la esquizofrenia.



No se trata tanto de frenar lo que la gente hace, sino de tomar en serio este tipo de problemas, no son cosas cool ni mucho menos, la hipocondría positiva vino y se quedó como una enfermedad real… oh wait!

domingo, 11 de enero de 2015

La ortografía y la percepción de la belleza


Cuando iba en la básica un inspector vino a la sala, estábamos en castellano (caída de pasaporte mode on), y él se ofreció a entregarnos una técnica para poder mejorar nuestra ortografía a través de la comparación, el profe Juan nos dijo que si teníamos la duda de cómo se escribía una palabra podríamos escribirla varias veces de diferentes maneras, y la que nos pareciera más bonita era la correcta. En efecto escribió la misma palabra dos veces, una mal y otra bien, y justamente la correcta era la más bonita, y la incorrecta era más bien porfiada de cara. Nosotros podemos hacer el experimento, lo haremos con una palabra común para que sea más evidente. Por ejemplo tenemos la palabra cueyo, la cual es mucho más fea que la palabra cuello [cueyo-cuello], efectivamente una parece más atractiva que la otra.

Veamos por un momento cuál podría ser la causa de este útil fenómeno. De partida hay que poner de manifiesto que la belleza es por definición una cuestión subjetiva, se puede decir que la belleza tiene que ver con la simetría y esas cosas, pero en gustos no hay nada escrito lo sé, había un compadre al que le gusta su perro y era de lo más normal, entonces ¿cómo es posible que podamos encontrar una palabra bonita? Me atrevo a decir de manera insolente que es una cuestión de costumbre. Desde que nacemos que vemos letras y palabras por todos lados, una cosa muy distinta es leerlas, pero de que las vemos, lo hacemos, y se nos van quedando pegadas en los cuatro costados de la mentalidad, obviamente estas palabras están bien escritas, en la tele, en los libros que nos hacen leer (y en aquellos que leemos por cuenta propia), en catálogos, en cajas de leche, etc.,tanto así que nos empezamos a acostumbrar, es como cuando vuelves a tu hogar y encuentras que hay algo diferente pero no sabes lo que es, sabes que hay algo distinto, te incomoda, te hace sentir fuera de lugar, para que al final te des cuenta que falta algo. Entonces al final, si somos más estrictos, podemos decir que en realidad no es que las palabras sean bonitas o feas, sino que nos dejan fuera de lugar porque son diferentes a como las recordamos, porque puede que no tengamos recuerdos conscientes de las palabras, pero en realidad estamos empapados de ellas.

Venimos con una suerte de corrector ortográfico incorporado que debemos aprender a utilizar. Claramente lo anterior marca un precedente, pero seamos chorizos y extrapolemos este caso a las personas, aquellas personas que dicen que son bonitas, o que son feas, que están ready, que son bellacos, etc. Si aplicamos el mismo principio que usamos con las palabras, podemos empezar diciendo que aquellas personas que nos "parecen" bonitas, en realidad lo son porque tienen rasgos que se repiten (o repitieron) en nuestra cotidianidad, por ejemplo me gustan los rulos porque es lo que más he visto, y pongo me gustan en cursiva porque como dijimos anteriormente no es que me gusten, sino que es a lo que estoy acostumbrado comúnmente, tal como pasa con las palabras. Y ahora es donde hay que hacer la aclaración, obviamente no es tan simple como eso, quizás mucha gente llegó a estas alturas de la lectura y están argumentando en su cabeza que no es así y cosas por el estilo, esto es porque esto puede que sea una pequeña parte de lo que significa encontrar bonito a otro ser humano. A diferencia de las palabras, nosotros tenemos lenguaje corporal e intencionalidad ulterior en nuestro actuar, es evidente que no podemos en un espacio como este analizar de forma más profunda, pero pareciera que no estaría tan equivocado si digo lo siguiente: tanto los rasgos físicos como los psicológicos, emocionales y sociales son repetitivos y sujetos a clasificación, es por esto que nos "acostumbramos" a ellos, nos parece "normal" estar alrededor de ellos, nos dan seguridad, nos hacen creer que estamos en terreno conocido, la palabra bonito aquí no tiene nada que ver con una cuestión estética, se trata de encontrar el común denominador de nuestras vidas.

*Entrada publicado originalmente en La Propuesta Indecente. Ha sido modificada para esta edición.

sábado, 3 de enero de 2015

¿Estamos evolucionando? Homo Erectus sacúdete en tu cripta


En términos generales podríamos definir la evolución como la superviviencia del más apto, esto quiere decir que entre dos sujetos de la misma especie, sobrevivirá aquel que tenga alguna característica que lo haga afrontar mejor alguna situación, así, la gacela más rápida se salva de ser comida por el depredador y la gacela más lenta muere de forma horrible comida por el leopardo, que para efectos de esta metáfora estaba persiguiendo una gacela para pegársela de cena, y si simplificamos el ejemplo, diremos que la velocidad es generada en una parte por la musculatura de la gacela, y si tomamos la musculatura (o la tendencia a ella) como un rasgo hereditario, las crías de la gacela veloz serán (o tendrán la potencialidad) de tener la misma musculatura, ergo de ser igual o más rápidas que la madre o padre gacela.

Nosotros como especie somos producto de la evolución (aunque les duela a algunos), hemos llegado a lo que somos gracias a las muertes de los máximos exponentes de la ineptitud y la mala suerte, y damos gracias a los cielos porque no alcanzaron a reproducirse.

Pero, en este instante ¿estamos evolucionando? Es verdad que los procesos evolutivos llevan millones y millones de años, pero aún así es posible ver si avance, y esos son los tantos ejemplos que Darwin expone en El Origen de las Especies. Y también lo que queda en evidencia en la crianza controlada, donde ciertos sujetos se eligen para ser cruzados con otros para así obtener lo mejor de cada uno. Pero ¿estamos evolucionando the real?

Podemos decir que lo que determina qué es apto  que no lo es, es el hábitat, no diré medio ambiente porque suena muy restrictivo, ya que la relación con otras especies de forma directa o indirecta, y de la misma forma con el medio son influyentes en lo que es apto y lo que no.

A modo de respuesta a eta pregunta, sólo puedo presentar algunas evidencias que me hacen dudar un poco sobre la capacidad evolutiva del ser humano, o dicho de una forma mejor, dudo sobre la capacidad de que el ser humano esté evolucionando de la forma más "apta" en tanto permanencia de los mejores especímenes para un hábitat determinado, ya que pareciera estamos caminando directamente por la tabla y hacia el círculo de tiburones en el trópico.

El hombre ha ido modificando si entorno física y culturalmente, hace ciudades, construye empresas, modifica el planeta, crea pueblos en los márgenes del mundo y hace pequeños oasis que representan la conquista humana en los páramos más aislados del globo. Gracias a esto podríamos decir que el entorno en tanto clima y alimentación no puede mermar mucho en la mortalidad de aquellos que no son aptos, ya que prácticamente hay acceso a todo en todas partes (ojo que no digo que todos tienen acceso, sino que el el acceso existe), por lo tanto el que alguien se alimente, se abrigue y se guarezca, no depende de una capacidad física adquirida, sino a cuestión de orden cultural, y en última instancia de índole económico, podré comer (cazar), y vivir "bien" si tengo el capital económico para hacerlo, da lo mismo si no tengo lanzas, ni musculatura para cazar un mamut, sólo bastará un súpermercado, una billetera los suficientemente abultada (o tarjetas en su defecto), y todo está solucionado, hemos engañado a Darwin una vez más.

La medicina es otra trampa para la pachamama, "gracias" a la medicina hemos podido alargar nuestras vidas de manera innecesaria en muchos años. Obviamente nosotros vivimos en un paradigma en donde la muerte se trata de ahuyentar lo más posible, tanto la propia como la de los demás, por lo cual cuando decimos que hay gente que vive inncesariamente nos referimos que hoy en día puede que la gente sobreviva aún cuando por efecto del medio se ha dictado sentencia de muerte en varias oportunidades. Esto obviamente es una variable que es así hace ya mucho tiempo, lo que trato de mostrar es la diferencia entre los animales que cuando se presenta una situación X mueren porque no eran lo suficientemente aptos, y los otros animales que sacan un bono y se atienden para sobrevivir.

Esto muestra (al igual que el primer ejemplo) que al final la sobrevivencia depende del acceso a: la salurd el alimento, vivienda, etc., al final de cuentas podríamos decir que el homo sapiens sapiens ha cambiado la definición de evolución y, podríamos decir que no sobrevive el más apto, sino que sobrevive el que tiene acceso: la supervivencia del que tiene más poder económico. El problema es que el poder económico sólo se puede entender en función de, por ejemplo, el más rico es más rico no por una cifra exacta, sino por su relación con el menos rico, por lo tanto cuando los menos ricos empiecen a perder la carrera evolutiva(si es que ya no empezaron/amos) sólo se levantará la vara apenas un poco, y así hasta que no quede nadie.

Estamos condenados a pelear con nuestras propias garras por sobrevivir, la evolución vintage era más justa, los cambios en el hábitat de las especies era azaroso, podía venir una helada asesina, podía venir una plaga de dimensiones bíblicas, y moría el que tenía que morir, y vivían los demás, y nadie se enteraba, en cambio ahora tenemos que pelear como salvajes el último bono para el doctor de turno, luchar por el puesto en la fila del súpermercado. 

*Entrada publicada originalmente en La Propuesta Indecente. Editada para esta publicación.